Un reporte publicado en marzo por el Instituto Económico Suizo KOF, basado en Zurich, ha revelado algo importante y quizás sorpresivo: el largo proceso de globalización que ha definido nuestra era ha entrado en una fase de estagnación desde finales de la década pasada. El Índice de Globalización publicado por KOF toma en cuenta la globalización económica, social y política, y se basa en 23 variables que incluyen el flujo de inversiones, los gastos en turismo y las transferencia de información a través de la Internet. El estudio cubre 187 países.

Según KOF, el ritmo de globalización se ha desacelerado considerablemente, al punto que su crecimiento en 2012 (el último año estudiado) es casi igual a cero. Hay aún áreas de crecimiento, particularmente en el sudeste asiático y en África subecuatorial, pero ese crecimiento es menor. Y el los países de la OECD, la globalización ha venido decreciendo. 

fuente: KOF

De hecho, las economías más grandes del planeta han descendido en el ránking de países globalizados, de acuerdo con el índice de KOF, y se han vuelto "más ensimismadas, debido al volumen de sus mercados". Estados Unidos pasó en 2012 del puesto 33 al 35; China, del 72 al 75; y Alemania, del 24 al 27. Japón, en cambio, subió del puesto 59 al 54 (Perú está en el puesto 42 para ese año, un poco más globalizado que el año previo).

En términos económicos, KOF muestra que el proceso de globalización esencialmente dejó de avanzar tras la crisis financiera de 2008. Aunque el comercio y el flujo de capitales empezaron a recuperarse en 2009, el aumento de las restricciones han frenado la globalización, medida en el seguimiento de variables como el comercio transfronterizo y los flujos de inversiones. En 2012, todas las variables usadas para medir la globalización económica mostraron una baja.

fuente:KOF

¿La tendencia continuará? El informe de KOF no lo dice, pero el analista  Joshua Kurlantzick nos recuerda, desde las páginas de The Boston Globe, que los períodos de crecimiento de la globalización, seguidos de contracciones, no son nuevos en la historia. Y que son preocupantes. 

La evidencia de superficie de la globalización aún está con nosotros, dice Kurlantzick, provista por cosas como la conectividad electrónica de nuestros días (Facebook, Twitter, Skype y demás), o el impulso dado (en secreto, hay que decirlo) a acuerdos globales como el TPP, que pretende crear una zona de libre comercio con un producto bruto interno superior a los US$27 billones (esto es, billones en castellano: millones de millones). Pero la tendencia contraria es profunda. 

Se ve en las transacciones crediticias, en los contactos interpersonales, en el comercio y en los flujos de inversión, dice el analista, anotando que los flujos transfronterizos de capital se encuentran hoy por debajo de su nivel en 1983. Y esto, dice también, puede traer gravísimas consecuencias no solo en el campo económico, sino también en el político y el social, como ha ocurrido en el pasado.

La buena noticia para los partidarios del globalismo es que otras señales indican una recuperación de la tendencia. Otro reporte, este de la firma DHL , dice que 2014 fue el año en que la globalización empezó a salir del hoyo en que quedó tras la crisis financiera de la década pasada. Una voz optimista. Aunque recomendamos ser cautos con ella, pues DHL tiene un obvio interés en la interconactividad del mundo, pues en ella se basa buena parte de su modelo de negocio.