La semana pasada el ministro ruso de Finanzas, Anton Siluanov, informaba a la prensa de su país que los indicadores negativos de la economía de Rusia habían mejorado y que el rublo ruso se está fortaleciendo desde enero de este año. Incluso consideró que el sector exportador podría convertirse en el motor del crecimiento de esa economía.

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Al mismo tiempo, la famosa agencia Bloomberg resaltaba que en los últimos meses el rublo ha pasado de ser una de las peores monedas a convertirse en la mejor a nivel mundial, y que ese fortalecimiento ha dejado sin argumentos a los analistas que pronosticaban su inminente desplome. "Ninguna de mis expectativas en cuanto al rublo se ha hecho realidad", reconoció Yevgueni Shilenkov, jefe de operaciones de Veles Capital LLC en Moscú, según lo cita Bloomberg. Shilenkov había pronosticado que el rublo se debilitaría hasta en 3.6% en el primer trimestre. "Hay demasiados factores diferentes que afectan el rublo, hay demasiados elementos en la matriz del rublo. El rublo es totalmente impredecible", subrayó.
Sin embargo, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirma que aún es demasiado pronto para recuperar la confianza en la economía del país, porque la inflación sigue afectando a los consumidores: las ventas minoristas han caído (7.7% interanual en febrero), al igual que los salarios (9.9%) y el desempleo ha aumentado (de 5.5% a 5.8%). Incluso la inversión de capital de compañías rusas se redujo en 6.5%.
Aun así, la opinión internacional considera que lo peor para la economía rusa ya pasó, a pesar de los bajos precios globales del petróleo y de las sanciones impuestas por Occidente a Moscú por su conflicto con Ucrania.
- ¿A quién tienen que agradecerle los rusos de este 'respiro' económico?
Yulia Suvorova, periodista rusa consultada por Poder no lo duda: Elvira Nabiullina. “Desde que ella era ministra de Economía evidenció que tenía un adecuado manejo de las arcas rusas, y si bien tuvimos problemas fueron por hechos externos y algunos conflictos de Rusia con Occidente. Ella lo hizo bien, por eso Putin la colocó a la cabeza del Banco Central ruso; es una tecnócrata muy competente, no se 'casa' con nadie y cuando debe emplear mano dura lo hace y después de un tiempo se ven buenos resultados. Claro que, como en otros lugares, hay quienes la critican por su dureza, más aún cuando hay desempleo”, dice desde Moscú.
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En efecto, la prensa rusa considera que Nabiullna ha evitado el colapso de la economía rusa. A los 49 años, en junio del 2013, la exministra se convirtió en la primera mujer en ocupar la presidencia del Banco de Rusia, luego de ser propuesta por Vladimir Putin. El año pasado debutó en la lista de mujeres más poderosas de Forbes, en el puesto 72. “Rusia no va a luchar contra el mercado, los especuladores necesitan una ducha de agua fría”, dijo en sus primeras declaraciones en el nuevo cargo. Y con ese discurso ha continuado.
Y parece que tras esa decisión su gestión empieza a dar frutos. A pesar de las sanciones sobre Rusia por el conflicto en Ucrania, el rublo se ha estabilizado y ha subido 19% frente al dólar, más que ninguna otra divisa emergente y en un momento en el que la moneda estadounidense destaca por su fortaleza frente al resto de divisas mundiales.
Entiéndase bien, Rusia sigue inmersa en una dura recesión provocada por el colapso del precio del petróleo y muchos de sus bancos tienen problemas, sin embargo la economía se aleja del abismo. Dentro del Banco de Rusia, situado cerca de la Plaza Roja, esta tranquilidad se celebra como una victoria. Nabiullina ya no tiene que seguir quemando sus reservas de divisas en vanos intentos de reflotar el rublo. Pero ahora tiene ante sí otro reto: revitalizar una economía herida.
Nada de esto habría sido posible si no hubiera tenido la confianza de Putin. Aunque el banco central goza de independencia teórica, los analistas asumen que él es quien está al mando. No obstante, ella ha emergido con fuerza propia y tiene línea directa con el mandatario.
- Putin la escucha
La gobernadora no tiene miedo de levantar la voz. El año pasado, por ejemplo, asesores de Putin pidieron imponer controles de capital. Ella reaccionó y pidió que el rublo cotizara libre. El presidente ruso siguió su consejo y dejo que Nabiullina se encargara de los detalles. "Fue un momento histórico porque convenció a Putin de que aceptara una solución de mercado a un problema que amenazaba al sistema financiero al completo", explica Rais Simonyan, presidente de la división rusa de UBS.
Nabiullina tomó algunas de las decisiones más drásticas de los 15 años de la era de Putin. Primero subió los tipos de interés hasta niveles punitivos y de forma abrupta, pasado del 10,5% al 17% en un solo movimiento. También decidió dejar de intervenir en el mercado de divisas y no continuar tirando de reservas.
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A pesar de ello, goza de la confianza de Putin. El presidente ruso le llama regularmente para discutir la estrategia del banco central, y cuando lo hace, todo aquel que está con ella en la sala debe abandonarla para que la conversación sea totalmente privada. Animada por este apoyo, no ha dudado en seguir dando sorpresas al mercado, como con la última bajada de tipos de enero, del 15% al 14%, con el objetivo de estimular la economía rusa.
Su gestión, no obstante, no ha estado exenta de críticas, ya que algunos expertos señalan que siempre ha ido por detrás del mercado. Sin embargo, la percepción general es que su manejo de la crisis está mejorando. Con todo, no hay que olvidar que pocos en el mundo de los bancos centrales tienen que lidiar con problemas geopolíticos como los de Nabiullina. Sin ir más lejos, cuando Putin decidió anexionarse la península de Crimea, la gobernadora comenzó a monitorizar las redes sociales para ver las reacciones de los inversionistas.
De momento, parece que el tándem Putin-Nabiullina goza de buena salud. Ninguno de los dos estaba preparado para el desplome del petróleo. Pero el presidente ruso no duda en respaldarla: "Uno puede meterse con Nabiullina, pero no se puede olvidar que en general sus políticas son adecuadas", ha dicho el presidente ruso. "El banco central no es el único responsable de la situación económica", afirmó.
"Ella ha sido criticada desde todas las direcciones. Algunos la culpan por sofocar el crecimiento con el aumento de tasas de interés, otros se quejan del riesgo de una mayor volatilidad por la flotación del rublo. También hay quienes consideran que mientras la inflación continúe los aplausos no serán totales", dice Suvorova.
En el Banco Central, Nabiullina ha impuesto una política monetaria más transparente, centrándose en la tasa de refinanciación y maximizando todas las acciones de la institución. "El hecho de que ha defendido el marco macroeconómico demuestra que asumió un compromiso colectivo, compartido por todo su equipo”, añade nuestra fuente.
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Llegar a esta situación no hubiera sido posible sin Nabiullina, quien todavía tiene otro importante reto por delante: reflotar la maltrecha economía rusa. Seguro que en esta nueva misión sigue contando con el apoyo del poderoso presidente ruso, a quien en más de una ocasión la gobernadora le ha llevado la contraria, algo poco común en Rusia.
Y es que decirle “no” a Putin no es algo normal. Sin embargo, a Nabiullina no le tiembla el pulso si tiene que rechazar alguna propuesta del presidente. Por ejemplo, el pasado año el circulo más cercano a Putin pidió a la gobernadora que impusiera controles de capital. Ella sin pestañear hizo que el rublo cotizara libre. Pero no sólo eso, consiguió que el presidente siguiera su consejo, dejando que ella se encargara de los pormenores de la medida.
Los rusos esperan que la pareja siga complementándose y que sobre todo Putin la siga escuchando.
- ahí está el detalle
Nacida en una familia de clase trabajadora de etnia tártara, Elvira Nabiullina es conocida como un ratón de biblioteca que sobresalió temprano en matemáticas. Después de un doctorado en economía de la Universidad Estatal de Moscú, trabajó en la Unión Rusa de Industriales y Empresarios, lobby de las grandes empresas del país, a principios de 1990 antes de entrar en el gobierno. Una vez en él, su ascenso ha sido rápido.
Incluso antes de que Putin llegara a la presidencia en el 2000, Nabiullina había construido lazos con algunos de los tecnócratas responsables de políticas y que todavía forman el núcleo de su equipo de política económica.
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En 1998, se incorporó al Centro de Desarrollo Estratégico, el think-tank creado por German Gref, que ahora dirige la estatal Sberbank, la entidad bancaria más grande de Rusia. En el 2006, Nabiullina ayudó a Putin en la presidencia del G-8, y desde entonces han trabajado estrechamente.
"Cuando fue nombrada, la vista era que venía desde el Kremlin y las preocupaciones sobre el crecimiento podría superar a las preocupaciones sobre la inflación. Su mandato ha sido hasta ahora convencional en el buen sentido; ella ha estado buscando metas y ha trabajado sobre la base de ellas", nos comenta Suvorova.
En efecto, luchar contra la inflación y flexibilizar el tipo de cambio, así como la consolidación del sector bancario fueron sus caballos de batalla. Y con ello se ganó el respeto de los expertos. "Ella realmente está consiguiendo lo que se propuso. Ella siempre ha sido así ", dice un economista que la conoce bien desde sus días en el think-tank.
Las personas que han trabajado con ella la describen como clarividente y metódica. Un excolega ha contado que cuando él le planteó una iniciativa, ella "se tomó su tiempo, convocó a algunos expertos para evaluarla, aprender del tema y estar segura de su costo-beneficio. Luego de ello la aceptó”.
Ser detallista le ha dado beneficios en la mayoría de sus puestos de trabajo. "Su legado en el Ministerio de Economía fue importante porque ayudó a lograr una mayor descentralización, y ayudó a mejorar el clima de inversión en las regiones", dice otro colega.